[Columna] Menú de niños, veneno a la vena

Anjela Sepúlveda es ingeniera en alimentos y mamá de dos niños, motor de inspiración de su página www.debuenafuente.cl un blog de alimentación sana y consciente, que nos invita a conversar en casa acerca de los alimentos y su efecto en nuestra vida, nuestra salud y la de nuestros hijos.

“Todos los platos para niños tienen papas fritas”, me dijo el Garzón casi con orgullo…

Últimamente me he dedicado a ver qué ofrecen los restaurantes en general como “menú de niños” y después de eso no me parece raro que Chile sea el país con más obesidad de Latinoamérica y que ahora también tengamos el segundo récord de consumo de azúcar per cápita (y 6to de sal) a nivel mundial….

Pasamos de ser un país con problemas de desnutrición en la década del 70, a ser los campeones con los niños más obesos de Sudamérica. Son cifras que me preocupan mucho, pues hoy en día, la idea de un niño comiendo chatarra es un pensamiento que tenemos ya tan arraigado, que para muchos es normal que los niños coman salchichas, tomen bebidas, coman dulces, papas fritas, etc. ya desde muy pequeños.

Es cosa de ir a un cumpleaños, empezando por la bebida azucarada, jugo en cajitas (que los papas juran que son súper sanos, pero no se han detenido a mirar la cantidad de azúcares y aditivos que le están metiendo a sus hijos gratuitamente), souflés, papas fritas, seguido por los dulces de la piñata… y por si acaso su retoño no fue lo suficientemente ágil en la recolección de dulces, a la salida le plantan la “sorpresa”, otra bolsa llena de esos deliciosos, pero macabros confites, con uno que otro juguete…

 Que una mala alimentación disminuye tu calidad y esperanza de vida, debería ser sabido y realmente entendido por los padres que sin escrúpulos dan a sus hijos azúcares, grasas saturadas, frituras, aditivos, colorantes, etc. 

¿Sabemos realmente los efectos que puede traer una mala alimentación que empieza desde la niñez? La respuesta a eso es simple: Diabetes, Hipertensión, Hipercolesterolemia, Síndrome Metabólico… enfermedades que traen consecuencias físicas, pero también sicológicas y sociales, comenzarán a ser palabras de uso habitual en su vocabulario…

Pienso que es un derecho que nuestros niños comiencen su vida de manera saludable. Es nuestra responsabilidad presionar, hablar e informarnos para producir un cambio, pero uno real que favorezca la salud y calidad de vida de nuestros hijos.

¡Vamos que se puede! Prefiera siempre la comida hecha en casa, aunque tome más tiempo que la procesada, evitando frituras y grasas saturadas.Mire, lea y entienda las etiquetas, es nuestra responsabilidad que cada día haya más niños obesos. Preocúpese por su hijo, atrévase a decir que no.

Y la próxima vez que quiera comer afuera, exija algo saludable para sus niños o mejor aún, ya que estamos en esta cruzada, aprovechemos y potenciemos la vida al aire libre: lleve una manta y haga un picnic con su familia, con comida saludable elegida a consciencia por usted.